Casi 12 años después, me siento como un adolescente. Vuelvo
a la Universidad, esta vez por elección propia y no en un intento de escapar
del sitio en que crecí. Buscando la vía fácil y con ganas de expansión. Esta vez he decido por mí mismo, empujado por
mi hambre de aprender y evolucionar. No sé muy bien hacia dónde me dirijo, pero
mi intuición me anima y fluyo.
Era el día después de matricularme. Jueves 3 de octubre. Llegué
con casi una hora de antelación. Aún no he medido bien el tiempo y la distancia
entre mi casa y la UPO, y la economía no me da más que para gastar en grasa
para la bicicleta. Así que todo dependía de mí y mis herramientas. Ni medios de
transportes, ni horarios gubernamentales o empresariales (si es que hay
diferencia entre gobierno y empresas). Sólo un calendario con las materias
elegidas y mi estado físico y emocional para desarrollar el día.
Como dije antes, llegué con una hora de adelanto. Lo
suficiente para cambiarme la camiseta, localizar las aulas donde iba a iniciar
mi nueva andadura académica y sobre todo: la cafetería. Ese rincón donde
seguramente tendrían lugar la mayoría de las reuniones de trabajo post-académicas.
Por desgracia estaba cerrada y me tuve que conformar con un café prefrabricado
de la biblioteca.
Mi alma exploradora se aburría, y ahora que tenía energía, quería descubrir un poco el lugar, así que me puse a dar vueltas por los corredores, patios, sótanos, etc. Pero a cada paso, veía a mis compañeros y pensaba: ¿tendría yo ese aspecto de polluelo descarnado a su edad? Tan sólo espero que no me confundan con un profesor. En fin, pensamiento tras pensamiento y paso tras paso, el tiempo llegaba a la hora marcada. En la puerta observo gente de la mi misma quinta, sexta o el ordinal en que se suponga que estoy, lo cual me tranquilizó un poco. Me acerco y me ponen al día, resolviendo mis dudas cordial y animadamente. Llega la hora de entrar y mi primer pecado fue ver al profesor y pensar que podía ser un alumno más, que como yo, ha elegido seguir formándose. Me rio en mis adentros al comprobar lo equivocado que estaba y me siento en el puesto más cercano que encuentro.
Mi alma exploradora se aburría, y ahora que tenía energía, quería descubrir un poco el lugar, así que me puse a dar vueltas por los corredores, patios, sótanos, etc. Pero a cada paso, veía a mis compañeros y pensaba: ¿tendría yo ese aspecto de polluelo descarnado a su edad? Tan sólo espero que no me confundan con un profesor. En fin, pensamiento tras pensamiento y paso tras paso, el tiempo llegaba a la hora marcada. En la puerta observo gente de la mi misma quinta, sexta o el ordinal en que se suponga que estoy, lo cual me tranquilizó un poco. Me acerco y me ponen al día, resolviendo mis dudas cordial y animadamente. Llega la hora de entrar y mi primer pecado fue ver al profesor y pensar que podía ser un alumno más, que como yo, ha elegido seguir formándose. Me rio en mis adentros al comprobar lo equivocado que estaba y me siento en el puesto más cercano que encuentro.
La clase comenzó animada, poniendo al día a los nuevos y
resolviendo dudas de los más “veteranos”. Todo avanzaba de un modo muy sutil
que me hizo comprender que toda la materia tiene una finalidad, y que no es
sólo una exposición de conocimientos para rellenar nuestras supuestas cabezas
huecas. Sin darme cuenta, me vi envuelto en el funcionamiento de las búsquedas
booleanas (basado en Álgebra de Boole ). Si me hubieran dicho estas cosas hace
un par de años cuando aprendía por mi cuenta access… El caso es que aquí estoy para aprender y siento que aprendo, esta vez sí.
A continuación, nos aportaron una sería de recursos, webs,
bases de datos, terminología (silencio documenta, ruido documental, índice de
futilidad) y todo con una base pragmática.
He de explicar unas cuántas cosas antes de seguir con esto. Yo pertenezco, o más bien, he trabajado en el campo audiovisual y
escénico durante estos últimos 12 años,
así que entenderán que investigar, buscar, destramar, etc.; es algo que en mi
oficio se hace casi a diario. Ya sea para informarte para la realización
de una idea, investigar acerca de un autor o situación social, contextual,
temporal, técnica, territorial, etc. De ahí, que al ofrecerme tantas
herramientas en bandeja de plata y que algunas me han costado años descubrir,
me llenara de alegría. Supongo que por eso Óscar, el profesor, me veía con cara de felicidad
o pensaría que este tipo tiene algún tipo de deficiencia mental.
Después de este inciso, continuo. La verdad es que pasamos
gran parte del tiempo mirando y buscando en las diferentes bases de datos de
diferentes sitios. Siempre con la premisa de no quedarnos en la típica búsqueda
de google.com. Si no que ahondáramos, a imagen de la ilustración del barquito que abajo muestro.

Todas estas herramientas las encontramos después en la wiki
de la asignatura. Sobre la cual, tengo que decir, todavía me resulta un poco
caótica.
En fin, sé que para ser un primer post es bastante largo, y
que lo que se pretendía era simplemente hacer un diario de la asignatura.
Seguramente en futuros escritos seré más escueto y concreto, pero déjenme que
me aproveche un poco de ser todavía un alegre y esperanzado novato.
Un abrazo y ¡hasta la próxima!
Fuentes:
http://ci20.pbworks.com/w/page/69063508/Taller%20de%20b%C3%BAsqueda%20de%20informaci%C3%B3n%201


No hay comentarios:
Publicar un comentario